Los directores de centros escolares en España están llamando a una reforma integral de su puesto, que describen como cada vez más estresante y poco atractiva. El viernes, las dos principales federaciones que representan a los líderes de escuelas primarias y secundarias, Fedeip y Fedadi, presentaron un informe en el Congreso de los Diputados que contiene una serie de propuestas destinadas a profesionalizar el rol. El documento aboga por salarios más altos para reducir las actuales disparidades entre las comunidades autónomas, que pueden llegar hasta 400 euros al mes. También exige procesos de selección más rigurosos, una formación más profunda y una simplificación de las tareas burocráticas para permitir a los directores centrarse en el liderazgo pedagógico.
Toni González Picornell, presidente de Fedadi, destacó que, aunque existe un horario formal, la realidad del trabajo requiere disponibilidad permanente las 24 horas del día. Señaló que las demandas administrativas, pedagógicas y legales han crecido exponencialmente, requiriendo funciones complejas que no están adecuadamente compensadas. Actualmente, los complementos de dirección varían según el tamaño del centro y la región, oscilando desde más de 1.000 euros al mes en centros grandes de Madrid y Cantabria hasta menos de 700 euros en Extremadura y Canarias. González Picornell argumentó que un salario acorde a estas demandas motivaría a los docentes cualificados a asumir roles de liderazgo.
Las condiciones actuales han llevado a una situación en la que miles de escuelas públicas en las 19.336 instituciones de España luchan por encontrar voluntarios para el puesto, obligando a los departamentos de educación a nombrar docentes involuntariamente. Aunque faltan datos globales oficiales porque algunas regiones como Andalucía no publican estas cifras, los datos de las comunidades que sí informan sobre vacantes sugieren que los puestos desocupados pueden alcanzar o superar un tercio del total anualmente en lugares como las Islas Baleares, Asturias y Castilla-La Mancha. Este desinterés afecta negativamente al sistema educativo, una preocupación reflejada en un reciente estudio de la OCDE que vincula directamente la calidad del liderazgo escolar con los resultados de enseñanza y aprendizaje.
Vicent Mañes, expresidente de Fedeip y colaborador del informe, describió la situación actual como un "no modelo" de dirección escolar que carece de un corpus teórico o competencias específicas. Criticó el requisito de formación existente de solo 120 horas, que es menos de una décima parte de un máster oficial y que a menudo se dispensa cuando no hay candidatos. Las federaciones proponen aprobar nuevas normativas, comenzando con un real decreto sobre direcciones, para reforzar la formación sin crear un cuerpo separado distinto del personal docente.
Una propuesta clave implica otorgar a los directores una mayor autonomía en la gestión de recursos humanos y financieros. Esto les permitiría definir perfiles docentes vinculados al proyecto educativo del centro, como exigir experiencia específica en digitalización o inclusión social. Actualmente, las asignaciones a menudo se basan en la antigüedad o listas de puntuación, lo que puede resultar en la llegada de docentes que no están familiarizados con metodologías específicas o no están dispuestos a trabajar con ellas. Si bien este enfoque ha enfrentado críticas de los sindicatos por el posible nepotismo, se ha probado en Cataluña y es respaldado por la asociación Axia si se limita a un pequeño porcentaje del personal, como el 15%, y se realiza con transparencia.
El informe también aborda la abrumadora carga administrativa que enfrentan los directores, que incluye documentos de planificación, presupuestos, contratos, procesos de matrícula y problemas de mantenimiento, a menudo mientras siguen impartiendo clases. Las federaciones proponen hacer voluntarias las obligaciones docentes para los directores para evitar conflictos cuando surjan problemas administrativos o disciplinarios urgentes. Además, sugieren un programa de mentoría para los primeros dos años del mandato de un director, emparejando a nuevos líderes con mentores experimentados para facilitar el aprendizaje entre pares y la transferencia de experiencia.
Fuentes: El País Educación.