Un cambio propuesto a las normas de Head Start exigiría que los programas impartieran toda la enseñanza en inglés, lo que revertiría las políticas que apoyan las lenguas familiares de los niños junto con el inglés. Una educadora de preescolar afirma que este cambio podría limitar no solo el desarrollo multilingüe de los niños, sino también los vínculos y el aprendizaje que se producen entre estudiantes y docentes.

La educadora, que escribe desde su experiencia en aulas de educación infantil, recuerda que enseñó en una escuela internacional en Italia donde se esperaba que hablara únicamente inglés. Un día, dos niños rechazaron sin más una actividad que había preparado cuidadosamente con un «boh», una expresión italiana que puede transmitir incertidumbre, resignación o desconcierto. Ese momento la ayudó a reconocer que un enfoque exclusivamente en inglés podía dejar muy poco espacio para que los niños se comunicaran de las maneras que les resultaban más familiares.

En una conversación posterior en el aula sobre el sonido que hace un gallo, una estudiante bilingüe compartió la versión en portugués que usaba su familia. La docente aportó la palabra italiana que se usaba en su propia familia y compararon ambas con la versión en inglés que compartían en la escuela. El intercambio se convirtió en un pequeño momento de humor y conexión: la niña asumió el papel de experta y la docente aprendió de ella.

El artículo señala que las políticas que solo permiten el inglés pueden transmitir que la lengua que los niños usan en casa no tiene cabida en la escuela. Cita un informe de 2025 del National Center on Immigrant Integration Policy, parte del Migration Policy Institute, que concluyó que alrededor de un tercio de los niños menores de cinco años en Estados Unidos son aprendices de dos idiomas. Según el artículo, los niños de Head Start llevan más de 140 idiomas a sus aulas.

Las normas actuales de Head Start reconocen el bilingüismo y la lectoescritura bilingüe como fortalezas, y piden que los niños desarrollen el inglés mientras siguen recibiendo apoyo para su lengua familiar. El artículo también menciona un estudio de 2018 sobre casi 2.000 aprendices de dos idiomas en programas de Head Start, que concluyó que usar el español junto con el inglés no obstaculizaba el desarrollo del inglés.

La norma propuesta, descrita en el artículo como una propuesta de la administración Trump, revertiría las normas de 2016 y reorientaría los fondos de los servicios multilingües hacia la educación en inglés y la «asimilación». La autora afirma que aún no está claro cómo afectaría a las interacciones cotidianas en el aula el requisito de usar únicamente el inglés, pero teme que los docentes estén menos dispuestos a invitar a los niños a usar palabras de sus hogares.

El preescolar actual de la autora no es un programa de Head Start y no estaría directamente sujeto a la propuesta. Insta a los educadores de otros entornos a dar cabida a las lenguas de los niños y a compartir sus experiencias con las familias, los colegas, las organizaciones comunitarias y los responsables políticos. El periodo oficial para presentar comentarios públicos terminó el 6 de octubre y, cuando se escribió el artículo, aún estaba pendiente una decisión definitiva.

Fuentes: EdSurge.